Nosotros

Breve Historia

En el año 1620 la expedición marítima a cargo de Juan García Tao —y otra terrestre a cargo del capitán Diego Flores de León— salió desde Chiloé hacia el sur de Chile y de Argentina, descubriendo el fiordo de Comau y el río navegable de Vodudahue. Esto motivó la creencia que había encontrado el paso que conducía a una mítica ciudad de oro y plata llamada Ciudad de los Césares. Durante la segunda mitad de la década de 1990, el empresario y ecologista norteamericano Douglas Tompkins adquirió 1502 hectáreas en el sector y creó el Fundo Vodudahue, lugar donde desarrolló un vivero de especies de árboles nativos; en 2014 Fundación alerce 3000 recibió la antorcha para el desarrollo de un proyecto de conservación en la zona.

Misión:

Realizar, íntegramente, proyectos relacionados a la apreciación, cuidado, comprensión, promoción e interacción con medioambiente y el patrimonio cultural.

Visión:

Ser reconocidos a nivel nacional e internacional como promotores de proyectos que impulsan el desarrollo de la comunidad, la preservan y el medio ambiente y el patrimonio cultural.

“Llamamos gustosos sublimes a esos objetos porque elevan las facultades del alma por encima de su término medio ordinario”

Immanuel Kant

Construyendo comunidad

En VODUDAHUE desarrollamos actividades para la preservación de un entorno único, un fiordo estuario dueño de la estética de lo sublime. Es por esto que integramos nuestros tres pilares fundamentales: Ciencia, ecoturismo y conservación patrimonial dentro de un marco de desarrollo sustentable que integra en cada nivel el desarrollo de comunidad en la puerta de entrada de los parque de la Patagonia.

La yuxtaposición marítima / andina de Vodudahue representa un sitio de potencial importancia mundial para la conservación e investigación científica. Además, su infraestructura para visitantes, única y diversa, en consonancia con la cultura y la arquitectura locales, se integra armoniosamente con el paisaje y es propicia para la inspiración tanto del arte como de la ciencia. El invernadero y las instalaciones de propagación ofrecen excelentes oportunidades para la conservación de plantas, la demostración y formación práctica en horticultura.

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